Según las estimaciones actuales, la prevalencia de la demencia alcanza casi los 47 millones de casos en el mundo y se espera que esta cifra se triplique en 2050. Actualmente no hay tratamientos farmacológicos disponibles para la enfermedad de Alzheimer (EA), el tipo de demencia más estudiado, que modifiquen su trayectoria.

Aunque hasta el momento no existe un tratamiento específico contra el avance de la EA y su progresión, sí hay evidencias científicas que sugieren que ciertas actividades intelectuales a lo largo de la vida podrían facilitar a las personas el uso de sus recursos cognitivos para soportar el deterioro cerebral progresivo debido a la patología.

Desde este punto de partida se postula que los programas de entrenamiento cognitivo puedan producir beneficios semejantes o incluso mayores en personas con más riesgo de padecerla, como es el caso de los mayores con Deterioro Cognitivo Subjetivo (DCS), es decir, personas que tienen la sensación de que sus funciones cognitivas se han deteriorado, pero que aún presentan un rendimiento en pruebas neuropsicológicas dentro del rango normal de ejecución. En este contexto, es interesante averiguar qué factores condicionan los resultados del entrenamiento y cuáles no, con el fin de mejorar los programas de intervención existentes. Para ello, se estudió el comportamiento de un total de 66 mayores, todos hablantes de español. Treinta y cinco de ellos fueron clasificados como mayores con DCS. El resto, treinta y uno, eran mayores cognitivamente intactos. Así pues, la comprensión de oraciones y la denominación se evaluaron en dos momentos: inmediatamente después del reclutamiento (en línea de base), y seis meses después, una vez completado el programa de entrenamiento cognitivo de la Unidad de Memoria del Ayuntamiento de Madrid (UMAM).

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Los resultados del trabajo mostraron que, tras el entrenamiento, el grupo con DCS se beneficia más del entrenamiento que los mayores cognitivamente intactos. También se observa que los mayores beneficios en comprensión y denominación después del entrenamiento se producen en aquellos mayores cognitivamente intactos que presentaban un peor funcionamiento ejecutivo y baja capacidad de memoria operativa antes del entrenamiento. Esto sugiere que el entrenamiento de la memoria puede retrasar el deterioro cognitivo, pero que para que este sea más eficaz es necesario comenzar en las etapas más iniciales de la enfermedad, cuando los síntomas evidentes aún no han comenzado a manifestarse.

http://www.jano.es/noticia-el-entrenamiento-memoria-aliado-clave-29560

https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fnagi.2018.00264/full